
Después de 5 años de carrera en la capital, tras dos másters en arquitectura y urbanismo por la universidad de Wisconsin, tras horas y horas detrás del Autocad intentando sintetizar en una pieza de mobiliario urbano el porqué de su existencia y el devenir del ser, tras darse de alta como autónomo, participar en un concurso de ideas y presentar un presupuesto, al genial ingeniero civil se le ocurrió crear este brillante macetero para gozo y disfrute de los habitantes de Torredembarra. Ahora vive de rentas.


