
Crear una portada no es fácil. Hay que tener en cuenta que es lo primero que un posible comprador observa y que dependiendo del diseño, éste se verá atraído o no por el producto. Pocas son las portadas que se quedan grabadas en nuestra mente, y entre ellas, las más simples son de las que más nos acordamos. El Nevermind de Nirvana, el White Album de los Beatles,... También nos atraen -como siempre- los culos y las tetas y de eso se aprovechan los de las revistas FHM o Rolling Stone. Pero la mayoría de las portadas son efímeras. No atraen la atención de nadie y, por lo tanto, los productos que representan pasarán desapercibidos. Aunque también hay diseñadores que, en una arriesgada campaña de marketing, se deciden por hacer una portada cuanto más fea y hortera, mejor. Éste es el caso del creador de la parte frontal del disco de Christian Crusaders.
Una fotografía acertada, pues refleja fielmente lo que vamos a escuchar: algo bastante feo.
Y Al Davis no sale en la portada. El tipo de la izquierda se la ha comido.
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